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14. TRECE MANERAS DE MORIR

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Cuando en Factoría de Autores nos propusieron una recopilación de cuentos a los alumnos de la escuela, no me lo pensé dos veces. Era una una oportunidad única para vivir de primera mano todo el proceso en la creación de una antología: la elección de los cuentos, la edición y la publicación. Fueron meses de trabajo y de nervios porque era algo nuevo para mí. "Al romper el Alba" fue la historia que presenté y fue seleccionada. Una historia que nació originariamente en inglés con pretensiones de terror y que se alejaba mucho de las mil palabras a las que estoy acostumbrada a escribir para un cuento. Es complicado romper el esquema una vez se automatiza una estructura y por eso me cuesta tanto pasarme a la novela. Soy cuentista y una cuentista de mil palabras. La etiqueta se pegaba a mis palabras y me bloqueaba una y otra vez. El hilo conductor de la antología es "una muerte inesperada" y con ese leitmotiv construí una historia a dos voces con nocturnidad y alevo...

12. EL TELAR

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Voy a cerrar los ojos en voz baja, voy a meterme a tientas en el sueño. En este instante el odio no trabaja y la oscuridad envuelve el pensamiento. Un deseo da forma a la luz mientras la luz crea una oscuridad en el sueño. La vida corre rauda y veloz en una telaraña de historias que se van entretejiendo. Madejas que hilan las antiguas tejedoras. No existe pero existió. Un telar de luz.

11. LA VENTANA

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La casa llevaba cerrada ya demasiado tiempo. Abrí la puerta de entrada con esfuerzo. Las bisagras chirriaron oxidadas por las inclemencias del tiempo. Al entrar, el polvo suspendido en el aire atascó mis vías respiratorias. Fueron unos segundos de ataque furtivo. Mis ojos lloraron, mi garganta carraspeó. La oscuridad lo inundaba todo. El olor a cerrado era nauseabundo. La falta de luz me asustaba, así que me di prisa en abrir los porticones de madera. Una luz plateada suavizó la atmósfera. Entonces maldije aquella reunión eterna, el tráfico lento a la salida de la ciudad y los trabajos infinitos en la carretera. Me hubiera gustado llegar con luz diurna. Me hubiera sentido más segura. Busqué la linterna en mi bolso. Los plomos deberían estar detrás de la puerta si recordaba bien. Y, como era de esperar, seguían allí. Los  subí y una luz mortecina inundó la estancia. Las bombillas estaban envueltas en madejas de telarañas que se enroscaban como las hiedras del jardín. Los mueb...

10. UN HECHO DEL TODO EXTRAORDINARIO

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Ilustrador: Javier Garcia La muñeca reposaba en la última balda olvidada. Estaba llena de polvo. Hacía tiempo que nadie la sostenía. Estaba rota. Recordaba triste y nostálgica los buenos tiempos cuando las niñas de la casa se peleaban por jugar con ella. Ahora las niñas ya eran mujeres que no jugaban con muñecas. Respiró profundamente, pesadamente, cansadamente… Sí, las muñecas respiraban aunque nadie se diera cuenta de este hecho extraordinario. Hacía años que era ignorada por todo el mundo y eso le dolía. Un dolor que eres su único amigo y compañero. Suspiró amargamente. Tampoco se deshacían de ella cosa que la mantenía con la esperanza de que en cualquier momento vinieran tiempos mejores. Tiempos donde ella volvería a ser la estrella principal de la obra, tiempos donde volverían a jugar con ella. Sonrió ligeramente. No recordaba la última vez que había reído a carcajadas. No recordaba la última vez que había sigo feliz. El caso era que ella hablaba. Decía cosas. Soy tu amig...

09. CONFIDENCIAS

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15 de septiembre de 1996, Tarragona Querido diario:  Ni tan siquiera sé por qué empiezo a escribirte, tal vez sea porque necesito expresarme de alguna manera con alguien que sé que no me traicionará. Ya casi es el final del verano. Hoy llueve y voy en un tren, un Cataluña Exprés para ser más exactos. Destino: Barcelona-Estación de Francia. Hora de llegada: las 15:45. ¿Por qué me he subido a un tren si el trayecto dura sólo una hora? Posiblemente sea porque necesito escapar, aunque sea por poco tiempo, de la realidad que me rodea; necesito olvidar lo ocurrido, aunque resulte difícil; necesito volver a ser lo que era, una chica de espíritu romántico que pueda saltarse las normas de esta época (que no es la suya); necesito sentirme mística cuando escribo y en la vida diaria; necesito sentir el amor; necesito que el hielo de mi corazón se funda; necesito a mi madre; necesito todo lo que aquel fatídico día y aquella maldita llamada telefónica me arrebataron.  ...

08. CRUCE DE CAMINOS

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Ilustrador: Raúl Campuzano María volvía a mirar el mapa que tenía en las manos con preocupación. ¿Cómo había llegado a aquel lugar otra vez? El mismo claro en el bosque, la misma roca, los mismos árboles. Se sentó por tercera vez en la roca mientras intentaba leer aquel mapa ilegible, aquel mapa que parecía escrito en otra lengua desconocida para ella. Lo lanzó contra el suelo con frustración. ¿Y ahora qué? ¿Esperaba que alguien viniera a rescatarla como una damisela en apuros? No podía ser. Si se había apuntado a la carrera de orientación era para probar que podía hacer las cosas ella misma, sin la ayuda de nadie, ser autónoma por un día, independiente… Por supuesto no había tenido en cuenta que ya le costaba diferenciar la derecha de la izquierda en su vida cotidiana… ¿Qué problemas podía tener en leer un mapa mientras corría por medio del bosque? Ninguno… Optimista, sí que lo era… Miró el cielo azul y claro. No había ninguna nube que manchara aquel tapiz impoluto. ¡Se est...

07. EL DESPERTADOR

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“Son las 6.45. Buenos días.” ¿En qué mal momento decidí comprar un despertador parlante? Me resisto a abrir los ojos. Quiero volver a dormir. Me giro y vuelvo a taparme la cabeza con las sábanas de algodón. Qué gusto. Un ratito más. “Son las 6.50. Buenos días.” Buff… No quiero ir a trabajar. Bajo con un manotazo la cresta del gallo que me informa de la hora. Si no me levanto en este preciso instante llegaré tarde. Otra vez. Mi jefe me va a matar. Pero quiero dormir. Y pronto me vuelvo a abrazar a Morfeo.  “Son las 8.00. Buenos días.” Abro los ojos de golpe. Sobresaltado. ¿Las 8? Imposible. ¿Cómo me he podido dormir? Intento incorporarme pero no puedo moverme. Extrañado muevo la cabeza de izquierda a derecha. “Estaré cansado” , pienso. Vuelvo a incorporarme pero mi cuerpo no me responde. Mi cabeza cae como un peso muerto sobre la almohada. Respiro profundamente y “No pierdas la calma -me digo-. Todo esto debe tener una explicación razonable.” Los dedos del pie se mueve...